con objeto de que este hecho sea reconocido de forma institucional y la sociedad se dé cuenta de la importancia de combatir las agresiones, que no son siempre físicas, contra homosexuales y transexuales.


No hay peor homofobia que la normalizada por la propia sociedad, la cual, al ser practicada tan frecuentemente pasa a ser un hecho sin importancia e incluso gracioso. Un claro ejemplo lo podemos ver en el fútbol, cuando en un partido de fútbol se le grita “maricón” al árbitro o a un jugador, y nadie se inmuta o lo que es peor, la gente lo vitorea o lo repite incesantemente. En estos casos, casualmente no hay ninguna sanción o reacción de condena del comité antiviolencia. Sin embargo, si se le llama “negro” a un jugador, sí que surge la polémica y hay reacciones en contra. Se demuestra que hay distintas varas de medir, una la que considera normal o motivo de mofa llamar “maricón” a alguien y no pasa nada y otra que dispara todas las alarmas por llamar “negro” a otra.
El entrenador de la selección de fútbol de Uruguay, Jorge Fossati, en declaraciones al periódico El País en septiembre del año pasado dijo que “”un jugador homosexual no debe estar en una plantilla profesional”. “Seguramente encontraré que hay ubicados y desubicados también dentro de los homosexuales. Pero para mí un jugador gay sería un transgresor entre hombres. Tiene costumbres muy diferentes a los 25 restantes”. Declaraciones como esta, en ocasiones causan un gran revuelo mediático que se suele saldar con una disculpa pública y nada más. En ningún caso es procesado por ninguna institución deportiva o penal.
En este ambiente tan hostil y poco propicio para hacer pública libremente su sexualidad, sin miedo a que esto influya negativamente en su carrera profesional, algunos futbolistas optan por casarse para así desviar cualquier tipo de atención sobre su doble vida, y otros, como el caso del jugador uruguayo Wilson Oliver Elías, ocultan su condición, hasta que de una forma u otra acaba saliendo a la luz. Con 38 años y tras el abandono de su meteórica carrera en el mundo de fútbol por no poder continuar viviendo en la marginación y discriminación personal en la que se sentía inmerso, Wilson se sincera con él mismo y hace pública su homosexualidad.


gayBarcelona: ¿Cuándo y como empezaste con tu carrera deportiva?
Wilson: Empecé trabajando en un club deportivo, como atleta. Mi especialidad eran los 3000 metros, fondista. Y en aquel momento, al ser el fútbol el deporte principal en mi país, el entrenador veía con más futuro el que yo me dedicara al fútbol y no al atletismo. Así que pasé a jugar en un equipo de juveniles, de interior, y del cual salgo campeón y… en fin, descubro que tengo una facilidad con el balón, mucho más que otras personas.
Por estudios me tengo que dirigir a la capital. Allí, en 1984 me contrata el Nacional de Uruguay y empiezo en los inferiores. Dos años después, con 20 años, llego a primera división. Ese año llevábamos una ventaja como la que lleva hoy el Barcelona al Real Madrid. Nuestro tradicional rival nos alcanza y al final nos vence, quedando subcampeones. Al año siguiente fuimos Campeón de América y del mundo. En el máximo exponente de mi vida profesional y situando al equipo en una buena posición.
La prensa habla muy bien de mi persona, ten en cuenta que era un chico que había llegando muy joven a primera en un equipo grande y además, era un chico sano, sin drogas, ni fumaba, ni bebía, no tomaba nada, una persona sana del campo, que se dedicaba solamente al deporte, que no tuvo padrinos, o sea fue puro esfuerzo. Este era mi perfil.

gB: Y entonces empieza a correr el rumor sobre tu homosexualidad, ¿Cómo empieza todo y cúal fue la reacción del club?
Wilson: Existe gran cantidad de gente vinculada al mundo del fútbol, los aficionados, los hinchas, los que viven este deporte como una pasión de ser, y cómo no, mucha gente gay que son dirigentes, auxiliares, médicos y periodistas,… entonces claro si van a una discoteca y se encuentran a un jugador que, yo que sé, me imagino que ustedes conocen a cualquier jugador del Real Madrid y si lo ven en una discoteca gay todo el mundo lo va a comentar, bueno… así me pasó a mí.
Yo empecé a hacer mi vida gay, acudía a discotecas de ambiente, y viéndome con amigos amanerados. Así empezó a correr el rumor.
La reacción del club no fue directa, no me dijeron: “eh! tu eres gay y no vas a seguir en el club”, pero… ¡tenemos un problema, hay un gay en la plantilla!. Para librarse de mí, me cedieron a otro equipo, el Tanque Sisley, que era como una sucursal de reservas del Nacional, allí no llamaría tanto la atención. Lo importante para el equipo en ese momento era venderme lo más rápidamente posible y obtener una buena cantidad de dinero, pero claro, todo el mundo sabía en ese momento que era gay. Con 20 años soy un capital incremental con un gran futuro, ¿tú me dejarías libre?

gB: ¡No!

Wilson: Y más viendo los recortes de prensa en los cuales durante toda mi carrera siempre tuve grandes elogios. El club decide dejarme libre y perder ese valor económico que ellos tienen en mí, mi condición de homosexual les pesa mucho más. En ese momento opto por irme al exterior. Juego en un equipo de segunda división donde salgo siete veces seleccionado como mejor jugador. Me ve un club de Venezuela y me contrata, el Portuguesa de Maracaibo. Juego un año en Venezuela, y para mi desgracia, es mucho más machista y homófobo Venezuela que Uruguay. Entonces mi vida privada se resumió a nada. Sólo podía dedicarme al fútbol. Regresé a mi país, luego pasé de temporada en temporada a Guatemala y El Salvador y regresé a Guatemala en 1990. Y ahí jugué en el Municipal de Guatemala. Allí juegan al mediodía a 40 grados de calor y para empeorar las cosas, cojo parásitos por tomar agua del grifo y paso la temporada con diarreas y deshidratación, a lo que se añade la tensión de tener que ocultar en todo momento mi condición. A pesar de que al final obtuve un buen rendimiento, regreso a mi país, algo cansado y agotado. Juego otro año, el último, en la segunda división de mi equipo, el Villa Española, en el cual hago un buen juego. Pero por aquel entonces ya era Vox Populi que era gay y todo el mundo me gritaba en la cancha, fue horrible, mi nivel anímico empezó a bajar rápidamente. Decidí que en poco tiempo iría dejando el fútbol, porque era tanta la hostilidad por parte de la gente, sobretodo de los contrarios o gente que me encontraba en la calle, que me hacía pasar malos momentos. Como último recurso, me traslado a jugar a un equipo del interior, donde mi vida no fuera conocida, al Atlético de Florida, en el cual se me valoró por mi rendimiento y no por mi vida privada, fue excelente. Salgo elegido mejor jugador del torneo y nombrado “Zapato de Oro” de la temporada 2002. En ese momento me llaman para la selección, pero mis expectativas siempre quedan en ese horizonte lejano. Los directivos no me toman como un talento, me toman como un problema. No me pueden ubicar en una concentración de sólo hombres si soy gay, una mentalidad totalmente machista y retrógrada.

gB: ¿Alguien se interesó por lo que te estaba pasando?
Wilson: Era una época en la que sobre este tema no se hablaba, no era correcto ni educado. Es ahora que ser gay está de moda, estamos en todas las novelas, anuncios publicitarios, en todos los medios. Es ahora que la sociedad empieza a entender que los gays somos personas normales y corrientes. Puedes compartir el ambiente laboral sin ser increpado o violentado. Todo pueblo que no es educado reacciona a algo diferente, y en mi caso fui lo diferente. Como yo, ha habido muchos otros casos, mi oportunidad es que lo puedo contar. Otras personas prefieren no hacerlo.
Incluso ahora mismo, cuando decidí hacer pública mi historia en gay Barcelona, y en cierto modo salir del armario por la puerta grande, la del honor, muchos de mis allegados me decían: “¿estás seguro de lo que vas a hacer? ¿Te vas a exponer de esa manera?”. Yo tuve una historia muy larga de dolor, por no ser comprendido por la gente y por mí mismo. Descubrí algo que no podía compartir, ¡imagínatelo con veinte años y en esa sociedad! Hay que decir que también tuve momentos felices, gracias a esos amigos del alma que aún conservo. Pero fue muy duro, porque tuve que enfrentarme a toda esa gente que me amaba y decirle “soy gay”.

gB: ¿Hubo algún acercamiento por parte de la directiva, o alguien a título particular que te preguntase o que te asesorara?
Wilson: No, no. No porque de esto no se habla en Uruguay. O sea, no existe. El tema mío lo tuve que manejar yo solo y con mucho miedo porque en realidad yo podía haberme plantado en ese momento y decir: ¡Bueno qué pasa, yo soy un buen jugador¡ ¿Cuál es el problema? Pero no, nunca estuve bien asesorado y era sumamente tímido (algo que he cambiado y que va de la mano al asumir tu propia sexualidad). Dejé que corriera y que se diluyera, en realidad para mí era como liberarme de algo. Ahora me doy cuenta de que en el Nacional de Uruguay perdí libertad, porque mi vida no era mi vida sino era la que los demás querían. Te van empujando a un corral en el que casi no te puedes mover.

gB: Y es una doble forma de coartar ¿no? Porque primero el hecho de que ellos te conduzcan ya como persona y con el añadido de que eres gay, te obliga a ocultarlo ante los demás. Aún se acentúa más el problema de poder desarrollar una vida en condiciones.
Wilson: Correcto, de hecho no es un tema sólo mío, sé de muchos casos de jugadores de fútbol que tienen una doble vida, o sea, que están casados para cumplir con la parte social y con el club y a su vez viven su vida bisexual. En mi caso yo me dije, yo no voy a engañarme, si soy homosexual yo solo asumiré mi condición, trato de ser consecuente con lo que siento. Mi vida es de esta manera y punto. Lamento si se desvaneció el sueño de mi padre o si alguna gente se desilusionó conmigo, pero era mi vida.

gB: Has hablado de tu padre, ¿tu familia sabía de tu condición?
Wilson: Bueno, era de imaginar, no podía ser de otra manera, de esto no se habla.

gB: Pero se sabe…
Wilson: ¡Claro!

gB: Es como cuando se lo dices por primera vez a tu madre y te dice ¡yo ya lo sabía!
Wilson: Mira, no me deja de sorprender que un día mi madre, al regresar de uno de mis viajes como jugador me dijo “sabes, vino una persona y me dijo que tu eras gay”, y yo le respondí “Bueno mamá ¿y tú qué le dijiste?”, y ella sorprendentemente me contestó “Bueno,¡si no es nuera será yerno!”. Ahí encontré la aceptación de mi madre, lo cual me dio mucha paz. Pero por ejemplo con mi padre es distinto, con él no nos hablamos. Forma parte de una sociedad y una cultura muy concreta, con un machismo exacerbado.

gB: Tampoco se le puede recriminar nada.
Wilson: Exacto, porque no lo entienden. Sé que me aman de forma incondicional aunque no entienden. Les doy las gracias por darme los valores por los que hoy me siento orgulloso de estar aquí. Mi padre lo pasó mal, de repente lo dejé todo tras cumplir con su sueño de jugar en el Club Nacional de Fútbol, siendo él todo un hincha fanático. Cuando me fui le dejé mis fotos, le dejé mis copas, le dejé mis medallas, le dejé mi camiseta… todo eso que no era mío, que en realidad lo hice por él. De alguna forma, hoy, con el pasar de los años, me pongo a pensar si no llegué a ese punto también para lograr el cariño de mi padre. Son todo cosas que uno después de cierto tiempo ya empieza madurar y a entender.

gB: En cuanto a esa época, ¿tenías conocimiento de si había alguien más en tu condición?
Wilson: ¡Claro! A ver, habían otros jugadores de fútbol que venían a mi y me decían: “¿tu sabes que fulano de tal es gay?” Yo decía, “pero ¿Cómo puede ser si está casado?”,” Si pero, igualmente es gay”, me respondían.
Vamos a la inversa, en mi caso, ¿Qué dirían de mí? Que ni siquiera estaba casado, con 22 o 23 años, un metro ochenta, ojos claros, joven, excelente jugador, con futuro, no tiene novia, no sale, no toma, ¿qué pasa?

gB: Pero a día de hoy, ¿tú crees que el mundo del fútbol está preparado para decir, mira ese jugador es gay?
Wilson: No. La gran diferencia es que cuando una persona ya es reconocida y tiene un valor tanto económico como sentimental en la gente, es aceptado. Porque es como cuando el padre y la madre que tienen un niño gay, que además tiene excelentes notas, es hermoso igual. Entonces, según el afecto que tú le tengas a la persona a ti te dará igual pero obviamente los adversarios van a utilizarlo contra ti, porque es una forma de sacarte puntos. Es un ambiente muy competitivo, muy difícil, donde se maneja mucho dinero, donde hay muchos intereses y donde cualquier cosa no normal, entre comillas, es tomada como arma para sacarte puntos.

gB: Entonces los escándalos de los jugadores del Real Madrid y sus “fiestas” ¿también podrían ser un arma contra ellos? Aunque parece que al club no le importe tanto.
Wilson: Piensa en su mentalidad. Si una chica sale con cinco tipos es una cualquiera, y si un chico sale con cinco chicas es un crack. Entonces, si llevamos eso a todos los aspectos de la vida, es muy machista esta forma de ver las cosas. Y muy injusta porque obviamente generamos y ponemos muchos prejuicios a la gente que realmente trata de vivir su vida de forma honrada y honesta.

gB: Cuando dejaste el mundo del fútbol, ¿Cómo rehiciste tu vida?
Wilson: Un amor compensa con otro. El amor del fútbol fue suplido por el amor de una pareja. Fue él quien me ayudó a rehacer mi vida, a dejar el deporte, la dedicación exclusiva de tantos años al fútbol, para empezar a estudiar y dedicarme a trabajar. Ahí fue cuando empiezo a trabajar en el Ministerio de Educación y Cultura donde estuve doce años. Actualmente estoy con un año de excedencia, y trabajando aquí, en Barcelona.

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