“Cuando ejecuté el tiro libre, la barrera se adelantó. El árbitro no lo hizo repetir y se armó despelote. Cuando volvía a mi casa me fui maquinando con idear algo para esas situaciones”.

“Este producto tiene su éxito por la aprobación y apoyo que recibí de Julio Grondona. Sin él, no hubiera llegado a ninguna parte”.

“International Board es una entidad muy difícil, nada permeable. Es muy difícil llegar. Tuvimos que hacer un lobby muy grande, yendo país por país para mostrar el producto. El 5 de marzo de 2012 logramos que lo aprobara”.

Pablo Silva es un tipo común. Este gasista matriculado y periodista deportivo que no ejerce nació en Lomas de Zamora, trabaja en el mismo lugar hace 22 años, es fanático de Argentinos Juniors… Su rutina es más o menos la de cualquier otro laborante que tiene que llegar a fin de mes. Sólo que Pablo Silva inventó el aerosol que rápidamente se consolidó en el fútbol argentino.

“Al aerosol le dedico el resto del día. Cuando haga falta, porque está encaminado”, cuenta Silva hoy, como minimizando el asunto de la novedosa invención, surgida como resultado de un big bang emocional ocurrido en 2002.

El spray marcó un antes y un después en el ADN de este deporte. Ahora una línea espumosa, consistente y blanca, impide que los defensores adelanten la barrera cuando se ejecuta un tiro libre.

En nuestro país el aerosol 9-15 debutó en 2008 y su utilización está acotada al ámbito AFA, Conmebol (en Copas Libertadores y Sudamericana) y en la MLS estadounidense.

- ¿Cómo es que un periodista deportivo termina generando un invento revolucionario para el fútbol mundial?
- De casualidad. Yo siempre jugué al fútbol. Un día fui a disputar un partido del centro de ex alumnos de mi colegio. Ibamos perdiendo y sobre el final del partido tuvimos la posibilidad de empatarlo con un tiro libre. Cuando lo fui a ejecutar, la barrera se adelantó a menos de tres metros y el pelotazo le dio en el estómago a un rival. El árbitro no lo hizo repetir y se armó despelote. Cuando volvía a mi casa me fui maquinando, muy enojado, con idear algo para evitar esas situaciones.

- ¿Por ejemplo?
- Primero pensé en un elástico. Algo que tensara y que no pudiera ser superado por la barrera. Después, sí, imaginé un aerosol. Así arrancó todo. Pero cuando me puse a analizar la idea primaria, descarté el elástico porque era un problema definir cómo sostenerlo de un extremo al otro. No así con el aerosol. Pero todo formaba parte de una idea. No tenía certezas sobre la factibilidad de la ejecución.

- ¿A quién acudiste?
- Lo del aerosol había que llevarlo al plano químico. Tenía que pasar de la idea a la realización y ver si existía alguna posibilidad. Entonces el primer intento fue con mi tío, que es Químico. La verdad, no le encontró la vuelta. No sé si fue que no le gusta para nada el fútbol o que no le atrajo la idea. Yo creo que no pudo. La prueba que hizo fue mala, en el sentido de los resultados. Después un amigo me contactó con un experto en aerosoles que sí pudo dar con la fórmula. Fue un trabajo de muchas instancias.

“Grondona quedó maravillado”
- ¿Ya sos millonario?
- No.

- Mentira.
- Je, todavía no porque no lo comercializamos a full. Recién ahora estamos viendo la línea de meta a una distancia viable. Parece muy fácil la implementación y la elaboración, pero nada, nada fue sencillo. Desde lograr el producto hasta dar los pasos lógicos como para que FIFA se interesara.

- ¿Costó insertarlo en AFA?
- No, esa fue la parte más fácil. Este producto tiene su éxito por la aprobación y apoyo que recibí de Julio Grondona. Sin él, no hubiera llegado a ninguna parte. Lo conocía por mi trabajo, en el Senado, pero efímeramente. Fue Gerardo Salorio, preparador físico de las selecciones y amigo, quien me lo iba a presentar. Pero no se dio. Y estábamos casi en fin de año cuando él me sugirió que lo llamara. Lo hice y Grondona me recibió como recibe a todo el mundo. Quedó maravillado con la idea.

La historia del inventor del aerosol para las barreras- ¿Le hiciste una prueba?
- Ahí en AFA, no. En realidad no hizo falta, creyó en mi palabra. Obviamente él me pasó al área técnica pertinente, que en ese momento manejaba Horacio Elizondo. Tuve que cumplir con muchas normas. Grondona se maneja así con todos: te da crédito y más vale que lo aproveches. Me dijo que la idea era muy buena y me pidió que la desarrollara. Iba a empezar en Primera A, pero Elizondo recomendó probáramos primero con el Nacional B. Si había algún problema en la A, no volvíamos más. En cambio en el Ascenso lo podíamos solucionar. Al principio fue medio un bajón, pero me fui dando cuenta que los que saben, saben. El aerosol no tuvo ningún inconveniente en la B ni en Primera.

- Pero estuvieron desde 2002 hasta 2008 para poder llevar a cabo el debut. ¿No pasó mucho tiempo?
- Sí, pero al principio con muchas dificultades. Yo soy solo, no tengo ninguna empresa ni socios detrás. No fue fácil dar con la fórmula de un producto que albergase todas las propiedades que posee. Ocularmente parece una espuma de afeitar, pero no es nada de eso. Guarda particularidades para poder soportar la lluvia, el frío, viento… Sobre el pasto deja la marca blanca, pero si apoya sobre algún sector de tierra deja una línea de agua como referencia. Es un producto complejo.

- ¿Dónde se fabrica?
- En Argentina, en González Catán. Ahí es la envasadora. Un amigo mío lleva la fórmula, la preparan y envasan.

- ¿Por qué el nombre?
- ¿9-15? Porque según el reglamento es la distancia que tiene que haber entre la posición del balón y la barrera. No menos de nueve metros quince.

“No estaba preparado”
- ¿La creación del aerosol te abrió nuevas puertas? ¿Te cambió la vida?
- Sí, desde luego. Más allá de un fin comercial, que lo perseguimos todos y vamos por buen camino, haber logrado añadir la implementación del aerosol en las reglas del fútbol, no fue cosa menor. Es un orgullo muy grande. Vos me preguntabas si era millonario, pero te dije que no porque hubo que trabajar terriblemente en otros aspectos como hacer aprobar el producto por la International Board, que es el organismo que establece las reglas de los deportes. Está compuesto por un miembro de Gales, uno de Escocia, otro de Inglaterra y uno de Irlanda, más cuatro de FIFA. Esos tipos se reúnen una sola vez por año. Es una entidad muy difícil, nada permeable. Es muy difícil llegar. Tuvimos que hacer un lobby muy grande, yendo país por país para mostrar el producto. El 5 de marzo de 2012, en la asamblea número 126, logramos que la International Board lo aprobara. Sin eso, no habría proyecto. Reglamentariamente estábamos en infracción, probándolo con permisos especiales, atados con alambre, otorgados por Grondona… Si no se aprobaba, cerrábamos el placard, candado y a casa.

- ¿Se te cruzó fracasar con 9-15?
- Sí, por supuesto. Veía la dureza de la International Board. Si mal no recuerdo, la última regla que habían modificado fue la de prohibir tocar la pelota con las manos al arquero cuando un jugador propio se la patea hacia atrás. Pero yo luchaba contra otros fantasmas grandes, algo de verdad y mucho de fantasía, que era el hecho de que esta gente pensara que esta herramienta no fuera necesaria en el fútbol europeo porque allí no se adelantan las barreras. Pero les llevamos un estudio, efectuado con sistemas de medición, con el que demostramos que salvo en Alemania, en las demás ligas conocidas del mundo se adelantaban. La Bundesliga alemana es la que menos futbolistas sudamericanos tiene.

- Pasaste a formar parte de la historia del fútbol, acaso sin querer.
- Sí, la verdad que no lo soñé ni ahí. Mirá que he trascendido en el mundo periodístico en el nivel que me tocó porque estudié periodismo deportivo en las grandes escuelas y tengo muchos amigos. Pero esto, la verdad que fue una cosa lateral que me llegó sin estar preparado. Porque no es sencillo modificar algo en el fútbol. Además, otro aspecto que ayudó al aerosol es que preserva el espíritu FIFA, que dice que para jugar al fútbol hacen falta cuatro piedras y una pelota. Es decir, el aerosol es inclusivo: puede jugar en Villa Mitre-Alvarado en el Argentino B y por el mismo costo pueden jugar una final del Mundo. Se puede jugar en Zambia y en Europa. Y, fundamentalmente, porque el aerosol es un elemento de uso interno en el campo de juego, manejado por el árbitro. Eso FIFA le ve con agrado porque se opone a todo lo que sea externo a la cancha.

La primera vez

El aerosol debutó en Los Andes 1-Chacarita 3, adelanto de la 7ma fecha de la B Nacional, la noche del miércoles 17 de septiembre de 2008. El partido fue arbitrado por Luis Alvarez. “Hubo dos situaciones de tiro libre recién en el segundo tiempo. ¡No llegaba nunca la hora! Lo vimos todos por televisión en la oficina, porque éramos muchos y el partido se jugaba en Lomas de Zamora. Me acuerdo que fue tapa de Clarín, con la foto más importante. Se veía a todos los jugadores de Chacarita mirando al piso, asombrados”, recordó Pablo Silva.

Brasil está cerca

“La Copa América 2011 fue una gran prueba de fuego. Lo pudimos utilizar gracias a un permiso especial que nos otorgó FIFA. Por su parte la Conmebol colaboró con el aporte de un estudio, que fue el que después se presentó en la International Board. Este año, FIFA dispuso que el aerosol se utilice en el Mundial Sub 20 de Turquía Sub y también lo propuso para el Mundial Sub 17 de Emiratos Arabes y para el Mundial de Clubes de Marruecos, en diciembre. Son dos pasos muy importantes que, si Dios quiere, nos ponen casi, casi a las puertas de Brasil 2014. Hemos sembrado mucho”, afirmó el creador del aerosol 9-15.

Fuente: lanueva.com (entrevista de Ricardo Sbrana )

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