A diferencia de las primeras Invasiones Inglesas que en 1807 al mando de Stirling y Tchmuty desembarcaron en la Playa de Santa Rosa, hoy Playa Verde, estos colegas nuestros vinieron de Buenos Aires, donde estaban contratados. Anteriormente habían estado los suecos. Después vino un español. A lo último quedó el “Turco” (Esteban Marino).

Pero allí ser armó con un brasileño. Jugaban Nacional y Palmeira y traían los visitantes un árbitro. Vigorito estaba designado para ese partido y cuando estaba pronto para ir a la cancha, los brasileños dijeron que no entraban, si no dirigía Gaetano Bovino, nombre del colega que venía. Ahí ardió Troya y nació A.U.D.A.F..

Quien ésto escribe había dirigido el preliminar del Internacional y cuando llegó a los vestuarios se encontró con todas la novedades: el brasileño pronto para salir y Vigorito, como el Padre Améndola, había hecho un pozo, caminando, por el que casi sacó petróleo. Ese día entró Bovino. Decretada la huelga entraron varios carneros de la raza Canfield.

Dimos el asunto por terminado.

Yo doné el viático a una Institución Anticancerosa Brasileña y nos fuimos a la platea. Y allí, bajo un palco, en el Pasillo Pedemonte, empezó a formarse A.U..D.A.F.

Llamé a Vigorito, Marino, Blasi, Molinari, Codesal, Charquero, al Ing. Berro, el inolvidable Cativa Tolosa y allí mismo formamos una Comisión.

Hasta ese momento éramos una “manga de locos”, cabezas de turcos de todos.

Feliz cumpleaños y salud!!!!

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